SALUDO

Cuando el ministro llega donde el enfermo, lo saluda a él y a sus familiares, usando un saludo bíblico.

Paz a esta casa y a los que viven en ella.

o bien:

La paz del Señor viene a ti y a todos los aquí presentes.

Luego coloca el Santísimo sobre una mesa y lo adora en silencio durante algunos instantes. Enseguida puede decir una oración apropiada:

Oremos, Señor Jesús, Tú eres nuestra fuerza y nuestra esperanza, y vienes con tu imenso amor a visitar a nuestro (a) hermano (a) quien deseaba recibirte. Fortalécelo (a) con tu Palabra y tu Eucaristía, y alégralo (a) con tu presencia. Que encuentre en ti al autor de toda salud, nuestro protector y salvador. Tú que vives y reinas con el Padre y Espíritu Santo Ahora y siempre por los siglos de los siglos

R:. Amén.

ACTO PENITENCIAL

Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para que podamos participar dignamente en esta sagrada celebración.

Se hace una breve pausa de silencio.
El acto penitencial continúa con una de las siguientes fórmulas:


Formula I

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Fórmula II

Tú que nos conseguiste la salvación por medio de tu Misterio Pascual,
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Tú que renuevas siempre, por medio de los sacramentos, las maravillas de tu Pasión,
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Tú que nos haces participar del Sacrificio Pascual por la recepción de tu Cuerpo,
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Después si es ministro consagrado se dice:


Dios todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados, y nos lleve a la vida eterna.

R:. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Luego, alguno de los presentes o el mismo ministro, puede leer uno de los siguientes textos bíblicos.

También puede leer el Evangelio del día.

Juan 6, 48-51

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; quién coma de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Juan 6, 54 – 58; Juan 14, 23 – 24; Juan 3, 16 – 21

Después de la lectura siguen unos momentos de silencio.
También la persona que lleva la comunión puede comunicar al enfermo la reflexión de la Misa en la que participó.
Enseguida se puede rezar la Oración universal, tomando las intenciones propuestas en la Misa de la comunidad parroquial.

LITURGIA DE LA COMUNION

Luego el ministro, con estas u otras palabras, introduce la recitación del Padre Nuestro:

Ahora hermanos, oremos juntos a Dios nuestro Padre, con la oración que nuestro Señor Jesucristo nos enseño:

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA A NOSOTROS TU REINO, HÁGASE TU VOLUNTAD, EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO. DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DIA, PERDONA NUESTRAS OFENSAS, COMO TAMBIEN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACION. Y LÍBRANOS DEL MAL.

El ministro, si lo juzga oportuno, puede invitar a todos a expresar el saludo de paz al enfermo y entre ellos.

Luego toma la Hostia consagrada y elevándola un poco dice en voz alta:

ESTE ES EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. DICHOSOS LOS INVITADOS A LA CENA DEL SEÑOR

R:. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

El ministro, acercándose al enfermo y teniendo el Sacramento un tanto elevado, dice:

EL CUERPO DE CRISTO.

El enfermo responde:

R:. Amén.

Si otras personas quieren comulgar, reciben a su vez del modo habitual la comunión.
Terminada la distribución de la Eucaristía, el ministro purifica el portaviático, consumiendo los fragmentos de hostias que hayan quedado. Después se guarda unos momentos de silencio.

RITO DE CONCLUSION

El ministro dice una de las siguientes oraciones, precedida de la monición:

Oremos:

Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva, que el Santísimo Cuerpo de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo que nuestro (a) hermano (a) acaba de recibir, le alivie los sufrimientos del cuerpo y del espíritu y le sea remedio eficaz para alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

R:. Amén.

Señor, por medio del Misterio Pascual de tu Hijo único llevaste a plenitud la obra de la salvación de los hombres; concede a los que celebramos este sacramento proclamar con fe la Muerte y Resurrección de tu Hijo, y experimentar siempre un aumento de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

R:. Amén.

Nos hemos alimentado, Señor con el pan de tu mesa; que este alimento aumente el amor en nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos.

R:. Amén.

Finalmente, el ministro si no es sacerdote ni diácono, se signa a sí mismo, diciendo una de las siguientes invocaciones:

EL SEÑOR DIOS OMNIPOTENTE, PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO, NOS BENDIGA, NOS GUARDE DE TODO MAL Y NOS CONDUZCA A LA GLORIA DE SU REINO.

R:. Amén.