De pie: El monaguillo/a entra al altar, seguido del celebrante quien trae la Luna con la Sagrada Hostia.

Comenzamos con un himno, previamente seleccionado, adecuado para el tiempo litúrgico o para el misterio de la Eucaristía.

De rodillas: Mientras el sacerdote coloca la Luna con el Santísimo Sacramento en la custodia. Al frente del altar, el sacerdote se arrodilla, y guía lo fieles en el siguiente himno.

O, Salutaris Hostia
O salutaris Hostia,
Quae caeli pandis ostium:
Bella premunt hostilia,
Da robur, fer auxilium.
Uni trinoque Domino
Sit sempiterna gloria,
Qui vitam sine termino
Nobis donet in patria.

R:. Amén.

De pie o sentados: Después de que el presidente ha incensado la custodia, esperara unos minutes antes de caminar al ambon para comenzar las reflexiones. Si se proclama el Evangelio, el celebrante invitara a todos a ponerse de pie. De otra forma, los fieles, permanecen sentados durante la lectura de la Palabra de Dios. Seguirá a las lecturas una pequeña reflexión, aplicable a las lecturas y un pequeño periodo de tiempo para la adoración.

ADORACIÓN

Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor, Dios está aquí,
venid, adoradores, adoremos
a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús,
cielos y Tierra
bendecid al Señor,
honor y gloria a ti,
Rey de la Gloria.
Amor por siempre a tí,
Dios del Amor.

Por nuestro amor oculta en el Sagrario
su gloria y esplendor;
para nuestro bien se queda en el santuario
esperando al justo y pecador.

Oh gran prodigio del amor divino,
milagro sin igual;
prenda de amistad, banquete al peregrino
dó se come el Cordero celestial.

V/ Viva Jesus sacramentado

R/ Viva y de todos sea amado.

O bien

V/ Alabado sea el santísimo Sacramento

R/ Sea por siempre bendito y alabado

Padre nuestro, Ave Maria y Gloria

Oración: Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

Bendición con el Santísimo Sacramento

De rodillas: Al final de la adoración, el sacerdote o el diácono se acerca al altar; hace genuflexión, se arrodilla y se incoa este himno u otro cántico eucarístico:

PANGE LINGUA

Pange lingua gloriosi
Corporis mysterium,
Sanguinisque pretiosi,
Quem in mundi pretium
Fructus ventris generosi,
Rex effudit gentium.

Nobis datus, nobis natus
Ex intacta Virgine
Et in mundo conversatus,
Sparso verbi semine,
Sui moras incolatus
Miro clausit ordine.

In supremae nocte coenae
Recumbens cum fratribus,
Observata lege plene
Cibis in legalibus,
Cibum turbae duodenae
Se dat suis manibus

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem efficit:
Fitque sanguis Christi merum,
Et si sensus deficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides sufficit.

TANTUM ERGO

Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui:
Praestet fides supplementum
Sensuum defectui.

Genitori, Genitoque
Laus et iubilatio,
Salus, honor, virtus quoque
Sit et benedictio:
Procedenti ab utroque
Compar sit laudatio.
Amen.

Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento, si la exposición se hizo con la custodia.

V. Les diste pan del cielo. (T.P. Aleluya).

R. Que contiene en sí todo deleite. (T.P. Aleluya).

Luego se pone en pie y dice:

Oremos.
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amen.

BENDICIÓN EUCARÍSTICA

Una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o el copón, y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo.

ALABANZAS DE DESAGRAVIO

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Se hace un canto de despedida apropiado a la celebración

Laudáte Dóminum omnes gentes,
laudáte eum, omnes pópuli, Quóniam
confirmáta est super nos
misericórdia eius, et véritas Dómini
manet in aeternum.

Glória Patri, et Filio, et Spirítui Sancto;
sicut erat in princípio, et nunc,
et semper, et in saecula saeculóorum. Amen.

LA RESERVA

Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva el Sacramento en el tabernáculo, y hace genuflexión, en tanto que el pueblo si parece oportuno, puede hacer alguna aclamación. Finalmente el ministro se retira.